Dienstag, 6. November 2012

Sao Paulo: la capital financiera de Brasil


Texto de Simon Schmid para el Tages Anzeiger
Traducción: Rafael M. Arteaga.

Elija usted el adjetivo que quiera: La bolsa de valores de materias primas más importante del mundo, la metrópoli más grande de América, el productor más grande de autos: en todas esas ramas, Sao Paulo es tercero en la lista del top ten. 

"Cuando las reglas de juego son claras, la economía se transforma en un carnaval. El entusiasmo por la inversión y el consumo alientan la producción interna y agitan los mercados externos." Joao Rodriguez, catedrático de la Universidad de Sao Paulo.

Desde que los misioneros portugueses se establecieron en 1554, la capital financiera de Brasil ha crecido hasta lo inimaginable, “que New York parece una casa de muñecas frente a ella”, afirma Alexander Busch, corresponsal del periódico  «Finanzas y Economía». Y añade:En ningún otro lugar de Sudamérica el desarrollo es tan dinámico como aquí.”

En el sur de Brasil se la denomina también “la ciudad de la llovizna”, porque en un mismo día se puede experimentar en sus calles las cuatro estaciones del año; mas ello no sido un obstáculo para que nuestras empresas suizas se asienten aquí.  Ya en 1912 vino la BBA (fabricante de tecnología de punta), cuando entonces se llamaba BBC, y hoy el consorcio está presente en todo el país, generando empleo para más de 4500 personas. Con el tiempo vinieron también otras: Clariant, Novartis, Zurich. E igual los alemanes, para quienes esta ciudad tiene un atractivo especial: tomando en cuenta las plazas de trabajo generadas en Sao Paulo, las empresas germanas ocupan el primer sitio; Volkswagen o Mecedes-Benz tienen sus bases aquí, contratando miles de empleados para la fabricación autos, con millardos de Euros en transacciones.  

Tentáculos económicos hasta en Suiza.

Aun cuando la presencia foránea es fuerte en Brasil, su economía está orientada al mercado interno, dice Stephan Buser, quien dirige desde Sao Paulo las operaciones de la Cámara de Comercio Suiza-Brasilera.  Y añade: “El camino de las exportaciones a Europa aún está en veremos.” Un hecho curioso, dado el carácter internacional del sistema financiero en estos tiempos; sin embargo,  la Bolsa de Valores de Sao Paulo y las acciones de materias primas de BM&F Bovespa están entre las ocho más grandes del planeta -dentro de la capitalización del mercado. Los bancos como Itaú o Bradesco operan a nivel mundial. Y uno de los ejemplos más recientes de su expansión financiera es la compra del banco suizo Sarasin-con sucursal en Brasil- por parte del grupo Safra.

Pero el crecimiento de la nación no ha llegado sin esfuerzo. El plan, iniciado por el ex ministro de finanzas y luego presidente de la nación, Fernando Henrique Cardoso, ha  acentuado también la brecha entre ricos y pobres. Brasil figura hoy en la lista de los 20 países con mayor desigualdad social en el planeta. Y el sector financiero suizo lo sabe: el gran de administrador de activos es calificado con notas altas por el gobierno helvético en su último informe económico sobre Brasil, señalando además: “un creciente número de ricos.” 

Un sitio para las lavadoras

La inversión externa no es sino un retorno de dineros generados en el mercado interno -vía exportación-  cuando la confianza generada por los gobiernos de turno es óptima. La industria genera plazas de trabajo a largo plazo, lo que se traduce en estabilidad social y económica. En la foto, el taller de fabricación de autos de la empresa japonesa Toyota. 

También otras empresas se interesan por el aumento de consumidores. La consultora empresarial McKinsey coteja a Sao Paulo como la ciudad donde se puede adquirir el mejor detergente para lavadoras. ¿La razón? Buser lo aclara así: “Brasil experimenta en estos tiempos una creciente prosperidad, parecido a la bonanza en los hogares suizos durante los años 60 del siglo anterior: mucha gente tiene la posibilidad real de comprar un auto, exige alimentos de mejor calidad y llena sus hogares con nuevos aparatos. Digamos como una lavadora, la misma que para un excelente resultado requiere -por supuesto- de un buen detergente.” 

Los “Paulistas” son ricos en comparación con las regiones del interior del país; igual en el pasado, lo que llevó a las familias pudientes a contratar varios empleados –de las provincias más pobres- para el servicio de la casa. Poco a poco ese fenómeno se va extinguiendo, como nos cuenta Stephan Buser. La bonanza económica trae también mejores posibilidades de ingresos, y con ello, otros sectores exigen salarios más altos y derechos sociales; las clases altas –por su parte- reaccionan llamando a las señoras de la limpieza de modo esporádico, en vez de firmar un contrato a tiempo completo.

Helicópteros para salvar a un gigante.

El crecimiento de la metrópoli no se detiene. Pese a la crisis de mercados actual, el boom inmobiliario en Sao Paulo sigue adelante -por el momento-. 

El mérito de conseguir una igualdad social en Brasil es del ex presidente Lula da Silva; quien, desde el 2003 hasta el 2011, emprendió el camino de una serie de profundas reformas. Su programa Bolsa Familia, que es la transferencia de recursos económicos a los más pobres, fue en principio, muy criticado por varios analistas económicos que miraban en ello una entrega de limosnas desde el bolsillo del estado, y luego de algunos años reconocida –incluso por la BBC- “como el mejor proyecto del mundo”; dando el país un ejemplo de cómo política social y crecimiento económico de la mano. “Brasil es el único país donde la desigualdad -luego de la depresión económica mundial- no subió, sino que por el contrario, disminuyó”.  Afirma Busch, el corresponsal financiero.

Pese, o quizás debido a ello, Sao Paulo se halla frente a un gran desafío: el tráfico automotriz amenaza con asfixiar a sus 20 millones de habitantes. Largas colas de autos y condiciones caóticas son comunes a diario. “Yo antes yo podía asistir hasta a cuatro reuniones de trabajo en un día”, se lamenta Busch. Avanzar rápido en la gigantesca metrópoli es imposible hoy. De los miles de empresarios que se movilizan en Sao Paulo, muchos se “hacen aire”, pues es bien conocido que la ciudad tiene el tráfico de helicópteros más grande del mundo.


Donnerstag, 1. November 2012

UN PARAISO FISCAL A ORILLAS DEL DESIERTO

Escrito por Anita Merk para el Tages Anzeiger.
Traducción: Rafael M. Arteaga

Dubái es una ciudad donde confluyen los hombres y los capitales del mundo. Más del 32% de su población es -o- tiene origen extranjero, e igual el número de idiomas, sin que ello sea un obstáculo para llegar a ser hoy el centro financiero y económico del Golfo Pérsico. 



En el 2008, cuando el bullicio de la catástrofe financiera e inmobiliaria de Dubái llegó a su fin, los especialistas en economía y propiedades no podían sino ocultar su alegría, y todo gracias a que Abu Dabi - el otro emirato- decidió salvar a su vecino - endeudado hasta las orejas -. Cuatro años después del desastre financiero, en la ciudad ubicada en pleno desierto del Golfo Pérsico, hay de nuevo optimismo: el comercio ha alcanzado los mismos niveles de antes de la crisis, y el turismo florece como nunca. 

La línea aérea Emirates -con 120 puertos de destino- se ha consolidado como una de las mejores del mundo. Michelle Petermann, quien se mudó a Dubái hace veinte años para administrar un hotel, ha sido testigo del desarrollo de la ciudad como plaza para el turismo de lujo y el crecimiento de negocios. Ella dirige hoy el marketing de turismo del emirato en Suiza, y sigue tan encantada como antes de Dubái. “Justo en invierno es la mejor época para viajar allá. ¿A dónde sino entonces iría usted para estar bajo el sol en seis horas apenas?” Dice ella con entusiasmo. Y añade: “La ciudad es en extremo segura y limpia, y su gente es muy acogedora.”

De aldea de pescadores a centro del comercio internacional.
 
Quien abre una firma aquí, no paga impuestos ni al capital ni a sus ingresos. Zonas francas y centros adecuados para empresas innovadoras con 100% de capital extranjero, son bienvenidas. En la foto, las autoridades de Dubái presentan un mega proyecto inmobiliario que atraerá grandes inversores extranjeros y demandará mucha mano de obra: la creación de una isla-ciudad sobre el mar.

Su situación estratégica entre Asia y Europa convirtió a este sitio de aldea de pescadores en centro del comercio internacional. A fines del siglo XVIII se asentaron aquí los ingleses haciendo negocios y construyendo fortalezas militares para proteger las mercancías en su ruta de regreso o de ida hasta la India. Los antiguos habitantes de las regiones que hoy forman Los Emiratos Árabes Unidos, eran hombres sencillos que vivían de la búsqueda de perlas; o, como piratas, del asalto a los barcos británicos. 
 
La nueva historia del emirato empieza con el conocimiento del jeque Rashid al-Maktoums, de que las reservas encontradas en 1966 durarían algunas décadas apenas. Y pese a morir en el 2006, aun hoy se lo venera como uno de los mejores gobernantes con visión de futuro. Con  la inauguración de puertos y aeropuertos, con una línea aérea de bandera nacional, pagos mínimos de impuestos y una generosa extensión de visas de trabajo y de residencia, el jeque logró en poco tiempo que transnacionales, bancos y hombres de negocios se asentaran aquí; desde entonces, la demanda de oficinas y residencias llevó a una expansión del sector inmobiliario y a la realización de gigantescos proyectos, sin olvidar otros  que –por excéntricos- aun están a la espera; al punto que los expertos auguran al Emirato un futuro brillante como centro financiero.

El desarrollo de la zona económica más importante del mundo árabe fue diseñado y supervisado de modo constante por la familia en poder. La ampliación de puertos y aeropuertos en etapas llevó a convertir a la ciudad en el sitio de intercambio comercial más importante de la región. Quien abre una firma aquí, no paga impuestos ni al capital ni a sus ingresos. Zonas francas y centros adecuados para empresas innovadoras con 100% de capital extranjero, son bienvenidas: en el Dubai Internet City están presentes todas las transnacionales dedicadas a la tecnología, como Google, Cisco, Hewlett Packard, IBM, Microsoft u Oracle.

El sector financiero internacional y las excelentes condiciones del mercado atraen también a muchos hombres de negocios de Oriente Medio. “No hay impuestos a la renta sobre la ganancia del capital y esto hace de Dubái un lugar muy atractivo para depositantes, inversores y bancos.” Confirma un consultor británico de Carter Blake, (una empresa dedicada a la selección de personal para el sector de la banca),  y que ve en el futuro a Dubái como una fuente inagotable de capitales internacionales. 

Pista de esquí para jeques.

Invierno en medio desierto: El centro comercial Mall of the Emirates inaguró en noviembre del 2005 un campo de esquiar: una extravagancia que costó USD 272 millones, dedicado a los hombres de negocios que vienen a invertir aquí y que de paso sacian su nostalgia por los alpes suizos. Hoy se ha convertido en un sitio casi obligado de visita para el turismo familiar. 

“Ahora que en Suiza el sigilo bancario está siendo bloqueado, miles y miles de riquezas no declaradas buscan refugio en Dubái.” Afirma el supervisor de personal de Carter Blake. Y es por ello que todos los bancos suizos están presentes aquí: «Pictet, Lombard, Julius Bär, UBS, Credit Suisse… y los demás.» De los ataques a las instituciones financieras helvéticas solo puede beneficiarse Dubái; y aunque la OECD y los Estados Unidos de América ya hayan empezado a fijarse en las actividades suizas en el exterior, hasta que los organismos de control intenten hacer cumplir las normas internacionales, incluido Dubái y Singapur, puede tardar algunos años.
Mientras tanto, la ubicación del emirato invita a hombres de negocios de China, India o Paquistán, a hacer un alto, como también a los viajeros de Europa, donde los esperan hoteles de lujo, centros comerciales y zonas exclusivas de diversión para una estancia agradable mientras resuelven sus negocios. Incluso para quienes desde hace tiempos esquiar en Gastad o en St. Moritz está relacionado con ir a visitar su banco, el jeque ha hecho construir en medio del «Mall of the Emirates» una pista, con aire acondicionado y más comodidades, donde la gente de negocios puede ir a esquiar gratis.